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Funciones Ejecutivas en Niños: Tu Hijo "Sabe" Pero no Entrega

hace 50 minutos
10 min de lectura

Niño frustrado haciendo tarea en casa mientras su madre le consuela; mesa con cuadernos, lápices y ambiente cálido.

Revisas el cuaderno de tu hijo y ves que la tarea de matemáticas está hecha, pero días después el profesor te cuenta que nunca la entregó, algo que les pasa a muchos niños a quienes parece que siempre se les olvida entregar sus tareas (Rosenthal, 2024). Es fácil pensar que se trata de pereza o de falta de interés, pero muchos de estos niños son muy inteligentes y, aun así, les cuesta organizarse y seguir el ritmo de la escuela (Child Mind Institute, 2026). Organizarse, recordar lo que hay que hacer, manejar el tiempo y terminar lo que se empieza dependen de un conjunto de habilidades llamadas funciones ejecutivas (Child Mind Institute, 2026; Rosenthal, 2024). Según el Child Mind Institute (2026), completar y entregar las tareas es justamente uno de los retos escolares de los niños que tienen dificultades con estas habilidades.

Las dificultades con las funciones ejecutivas son más comunes en niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad, aunque también pueden aparecer en niños que no tienen este diagnóstico (Child Mind Institute, 2026). Por eso, entenderlas es especialmente importante para las familias de niños neurodivergentes, es decir, niños cuyo cerebro funciona de una manera diferente a la de la mayoría (Miller, 2025). La buena noticia es que estas habilidades se pueden entrenar y mejorar con la práctica, así que, con apoyo, tu hijo puede aprender poco a poco a organizarse mejor (Diamond, 2013). Como explica el Center on the Developing Child at Harvard University (2017), los niños no nacen con estas habilidades, sino con el potencial para desarrollarlas, y la calidad de las experiencias que les ofrecemos puede fortalecerlas o debilitarlas.


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¿Qué Son las Funciones Ejecutivas?

Las funciones ejecutivas son las habilidades que usamos todos los días para organizar nuestra vida y hacer las cosas, como ponernos metas y prioridades, hacer y seguir planes, recordar información, manejar el tiempo y organizar nuestras pertenencias (Child Mind Institute, 2026). Gracias a ellas podemos pensar antes de actuar, mantenernos concentrados y enfrentar retos nuevos o inesperados (Diamond, 2013). El Center on the Developing Child at Harvard University (2017) las compara con el sistema de control de tráfico aéreo de un aeropuerto, capaz de coordinar al mismo tiempo las llegadas y salidas de decenas de aviones en varias pistas. Este conjunto de habilidades se apoya en tres capacidades: la memoria de trabajo, que permite retener información y trabajar con ella, como recordar lo que pidió el profesor mientras se busca el cuaderno; la flexibilidad mental, que ayuda a "cambiar el chip" y adaptarse a los cambios; y el autocontrol, que permite frenar las respuestas impulsivas (Center on the Developing Child at Harvard University, 2017; Diamond, 2013). Como explica Diamond (2013), el autocontrol es lo que nos permite resistir las tentaciones y no actuar por impulso, como cuando tu hijo logra seguir con la tarea en lugar de dejarla para ponerse a jugar.

Estas habilidades empiezan a desarrollarse poco después del nacimiento, tienen un momento clave entre los 3 y los 5 años y siguen madurando durante la adolescencia y los primeros años de la adultez (Center on the Developing Child at Harvard University, 2017). La parte del cerebro que está detrás de la frente, llamada corteza prefrontal, se encarga de habilidades como planificar y establecer prioridades, y es una de las últimas en madurar (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2023). De hecho, el cerebro termina de desarrollarse entre los 25 y los 30 años, así que es esperable que un niño todavía necesite ayuda para organizarse (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2023). Según el Center on the Developing Child at Harvard University (2017), en este proceso los adultos cumplen un papel muy importante, porque pueden mostrarles a los niños cómo se usan estas habilidades y practicarlas con ellos en actividades de todos los días.



Por qué tu Hijo "Sabe" Pero no Entrega

Entregar una tarea parece algo sencillo, pero en realidad exige anotarla, recordar los materiales, organizar el tiempo, empezar sin dejarla para después, terminarla, guardarla en la mochila y acordarse de entregarla (Child Mind Institute, 2026; Ehmke, 2025). Si falla cualquiera de esos pasos, el trabajo no llega a manos del profesor, aunque el niño haya entendido muy bien el tema (Child Mind Institute, 2026). Para cumplir con todos esos pasos se necesitan las funciones ejecutivas, que son justamente las que ayudan a los niños a recordar y seguir instrucciones de varios pasos (Center on the Developing Child at Harvard University, 2017). Cuando estas habilidades presentan dificultades, a los niños les puede costar organizarse y cumplir con las tareas escolares. Por ejemplo, pueden olvidar anotar lo que deben hacer, perder sus trabajos o tener dificultades para seguir instrucciones (Rosenthal, 2024). Esto puede ocurrir incluso porque, como explica Ehmke (2025), algunos niños no recuerdan que necesitan escribir la tarea para poder acordarse de ella más tarde. Por eso, es importante ofrecerles apoyos que les permitan organizarse y recordar sus responsabilidades sin depender únicamente de su memoria.

Antes de concluir que tu hijo no quiere hacer las cosas, conviene recordar que la desorganización puede tener varias causas, porque los niños que están distraídos por la ansiedad o la depresión también pueden parecer desorganizados (Rosenthal, 2024). Incluso un niño que pierde constantemente sus tareas podría estar tratando de evitar que el profesor vea su trabajo (Rosenthal, 2024). En cualquiera de estos casos, los regaños, los gritos o hacerlo sentir avergonzado sirven poco en el momento y no ayudan a largo plazo (Sege et al., 2018). Es más útil observar en qué parte del proceso se queda tu hijo y pedirle al profesor un informe detallado de las cosas que más le cuestan (Rosenthal, 2024). Como recomienda Rosenthal (2024), hablar con el profesor permite saber si lo que ves en casa también ocurre en el colegio, un dato muy útil para entender qué le pasa a tu hijo.



Señales de que tu Hijo Necesita Apoyo Para Organizarse

Algunas señales de que tu hijo puede necesitar apoyo con sus funciones ejecutivas son perder u olvidar objetos importantes, llegar tarde porque le cuesta organizarse o planear lo que debe hacer y tener dificultades para pasar de una actividad a otra (Child Mind Institute, 2026). En el colegio, esto también puede reflejarse en problemas para recordar información, expresar sus ideas por escrito o resolver tareas que requieren seguir varios pasos (Child Mind Institute, 2026). En el día a día, puede olvidar sus libros, dejar la chaqueta en cualquier lugar o salir de casa sin la tarea que hizo el día anterior (Rosenthal, 2024). También puede costarle mantener la atención y evitar distraerse con lo que sucede a su alrededor, ya que estas capacidades también hacen parte de las funciones ejecutivas (Center on the Developing Child at Harvard University, 2017). Es importante tener en cuenta que estas dificultades pueden presentarse incluso en niños con buenas capacidades y un buen rendimiento académico. Por eso, según el Child Mind Institute (2026), sacar buenas notas no significa necesariamente que tu hijo no necesite ayuda para organizarse y cumplir con sus responsabilidades.



Funciones Ejecutivas y Neurodivergencia

La palabra neurodiversidad se usa para describir las diferencias en la forma en que funciona el cerebro de las personas, e incluye condiciones como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, el autismo y los trastornos del aprendizaje (Miller, 2025). En el trastorno por déficit de atención e hiperactividad son frecuentes las dificultades para frenar los impulsos, mantener la atención, usar la memoria de trabajo y planear, aunque no todos los niños con este diagnóstico las presentan (Willcutt et al., 2005). En estos niños, además, algunas zonas del cerebro tardan más en madurar, sobre todo las de la parte frontal, que ayudan a controlar la atención y a planificar las acciones (Shaw et al., 2007). Esto no quiere decir que su cerebro se desarrolle de una forma completamente distinta, sino que sigue un camino parecido al de otros niños, aunque a un ritmo más lento (Shaw et al., 2007). Según Willcutt et al. (2005), las dificultades en las funciones ejecutivas son una parte importante del trastorno por déficit de atención e hiperactividad, pero no lo explican por completo, así que cada niño necesita ser comprendido en su conjunto.

En los niños con autismo también se han encontrado dificultades en varias funciones ejecutivas, que tienden a mantenerse a lo largo del desarrollo (Demetriou et al., 2018). Desde la mirada de la neurodiversidad, estas condiciones no se ven como defectos, sino como variaciones en el funcionamiento del cerebro (Miller, 2025). Esto no significa dejar de buscar ayuda, porque el tratamiento puede reducir las dificultades que interfieren con las metas del niño, y reconocer lo que le cuesta le permite acceder a las terapias y los servicios escolares que requiere (Miller, 2025). Al mismo tiempo, esta mirada invita a enfocarse en desarrollar sus fortalezas y talentos, y no solo en lo que le cuesta (Miller, 2025). Como explica Miller (2025), el movimiento de la neurodiversidad busca que los entornos sean más acogedores y receptivos con quienes piensan, procesan y aprenden de manera diferente.



Cómo Ayudar a tu Hijo en Casa

Una de las estrategias más útiles es sacar la información de la cabeza y ponerla a la vista, por ejemplo, con listas de verificación, que se pueden hacer para casi cualquier actividad (Ehmke, 2025). Puedes colgar en un lugar visible la lista de la rutina de la mañana y aprovechar la noche anterior para escoger la ropa, preparar la lonchera y dejar la mochila lista junto a la puerta (Ehmke, 2025). También ayuda enseñarle a usar una agenda para anotar las tareas, una herramienta que muchos estudiantes tienen, pero que nadie les ha enseñado a usar (Ehmke, 2025). En el colegio pueden enseñarle a usar listas de verificación, agendas y otras herramientas para organizarse y manejar el tiempo, así que vale la pena acordar con los profesores qué estrategias van a usar en ambos lugares (Child Mind Institute, 2026). Según Ehmke (2025), explicarle a tu hijo para qué sirve cada estrategia hace mucho más probable que se comprometa con ella, porque a veces planear le puede parecer una pérdida de tiempo.

Para las tareas, ayuda tener una hora fija para empezar todos los días, sin aplazarla, y un espacio tranquilo, bien iluminado y con todos los materiales a mano (Ehmke, 2025). La mesa del comedor puede funcionar muy bien, sobre todo si tú estás cerca para acompañar y resolver dudas (Ehmke, 2025). Cuando una tarea es larga, divídanla en partes más pequeñas, pónganle un tiempo a cada paso y practiquen juntos cómo hacerlo con distintos tipos de tareas (Ehmke, 2025). También conviene trabajar una sola habilidad nueva a la vez y practicarla durante al menos dos semanas antes de decidir si funciona (Ehmke, 2025). Según el Center on the Developing Child at Harvard University (2017), la meta es que tu hijo pase, poco a poco, de depender por completo de un adulto a hacer las cosas de forma cada vez más independiente, así que tu ayuda puede ir disminuyendo a medida que avanza.

Los niños más pequeños suelen necesitar incentivos externos para valorar estas nuevas estrategias, como un cuadro de estrellas, mientras que con los mayores funciona mejor preguntarles cómo van las cosas y ofrecerles ayuda (Ehmke, 2025). A cualquier edad, también es importante decirle a tu hijo que aprecias todo el esfuerzo que está haciendo (Ehmke, 2025). Un estudio con niños de tercero a quinto de primaria con trastorno por déficit de atención e hiperactividad encontró que enseñarles a organizarse, a manejar el tiempo y a planear les ayudó a ser más organizados, a cumplir con sus tareas, a rendir mejor en el colegio y a tener una mejor convivencia en familia, y que estos cambios se mantuvieron con el tiempo (Abikoff et al., 2013). Según Abikoff et al. (2013), también dio buenos resultados que los padres y los profesores premiaran a los niños cada vez que alcanzaban metas concretas, lo que muestra que el reconocimiento puede ser un gran aliado.

Las funciones ejecutivas también se fortalecen fuera de las tareas, con actividades como algunos juegos de mesa o de computador, el ejercicio aeróbico, las artes marciales, el yoga o la atención plena (Diamond & Lee, 2011). Lo que tienen en común los programas que funcionan es que se practican muchas veces y van aumentando poco a poco el reto (Diamond & Lee, 2011). Además, los niños con más dificultades en estas habilidades son los que más se benefician de este tipo de actividades (Diamond & Lee, 2011). Cuidar su descanso y su bienestar también es parte del apoyo, porque el estrés, la falta de sueño, la soledad o la falta de ejercicio afectan estas habilidades (Diamond, 2013). Como explican Diamond y Lee (2011), para fortalecer las funciones ejecutivas no basta con trabajarlas de forma aislada, porque también ayuda atender el desarrollo emocional, social y físico de los niños.



Del "Ya lo Sé" al "Ya lo Entregué"

Si tu hijo "sabe" pero no entrega, es posible que lo que necesite no sea más presión, sino ayuda para organizarse, porque muchos niños son muy capaces y, aun así, batallan para seguir el ritmo de la escuela (Child Mind Institute, 2026). Las listas a la vista, las rutinas, las tareas divididas en pasos y el reconocimiento de su esfuerzo son apoyos sencillos que puedes empezar a usar desde hoy (Ehmke, 2025). Con práctica y acompañamiento, estas habilidades se pueden aprender, y los cambios que se logran pueden mantenerse en el tiempo (Abikoff et al., 2013). Y si las dificultades continúan, una evaluación neuropsicológica puede ayudarte a entender qué está pasando y qué necesita tu hijo (Rosenthal, 2024). Como explica Miller (2025), entender estas diferencias permite enfocarse en las fortalezas de cada niño.



Referencias

  1. Abikoff, H., Gallagher, R., Wells, K. C., Murray, D. W., Huang, L., Lu, F., & Petkova, E. (2013). Remediating organizational functioning in children with ADHD: Immediate and long-term effects from a randomized controlled trial. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 81(1), 113–128. https://doi.org/10.1037/a0029648

  2. Center on the Developing Child at Harvard University. (2017). En breve: La función ejecutiva: Habilidades para la vida y el aprendizaje. https://developingchild.harvard.edu/translation/en-breve-la-funcion-ejecutiva-habilidades-para-la-vida-y-el-aprendizaje/

  3. Child Mind Institute. (2026, 22 de junio). Guía rápida sobre las dificultades con la función ejecutiva en la infancia. https://childmind.org/es/guia/guia-rapida-sobre-el-funcionamiento-ejecutivo/

  4. Demetriou, E. A., Lampit, A., Quintana, D. S., Naismith, S. L., Song, Y. J. C., Pye, J. E., Hickie, I., & Guastella, A. J. (2018). Autism spectrum disorders: A meta-analysis of executive function. Molecular Psychiatry, 23(5), 1198–1204. https://doi.org/10.1038/mp.2017.75

  5. Diamond, A. (2013). Executive functions. Annual Review of Psychology, 64, 135–168. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-113011-143750

  6. Diamond, A., & Lee, K. (2011). Interventions shown to aid executive function development in children 4 to 12 years old. Science, 333(6045), 959–964. https://doi.org/10.1126/science.1204529

  7. Ehmke, R. (2025, 16 de septiembre). Cómo ayudar a niños que tienen dificultades con la función ejecutiva. Child Mind Institute. https://childmind.org/es/articulo/ayudando-los-ninos-que-tienen-dificultades-con-las-funciones-ejecutivas/

  8. Instituto Nacional de la Salud Mental. (2023). El cerebro de los adolescentes: 7 cosas que usted debe saber (Publicación de NIH Núm. 23-MH-8078S). Departamento de Salud y Servicios Humanos, Institutos Nacionales de la Salud. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/el-cerebro-de-los-adolescentes-7-cosas

  9. Miller, C. (2025, 7 de agosto). ¿Qué es la neurodiversidad? Child Mind Institute. https://childmind.org/es/articulo/que-es-la-neurodiversidad/

  10. Rosenthal, M. (2024, 28 de agosto). ¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene dificultades con el funcionamiento ejecutivo? Child Mind Institute. https://childmind.org/es/articulo/como-puedo-saber-si-mi-hijo-tiene-dificultades-con-el-funcionamiento-ejecutivo/

  11. Sege, R. D., Siegel, B. S., Council on Child Abuse and Neglect, & Committee on Psychosocial Aspects of Child and Family Health. (2018). Effective discipline to raise healthy children. Pediatrics, 142(6), Artículo e20183112. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3112

  12. Shaw, P., Eckstrand, K., Sharp, W., Blumenthal, J., Lerch, J. P., Greenstein, D., Clasen, L., Evans, A., Giedd, J., & Rapoport, J. L. (2007). Attention-deficit/hyperactivity disorder is characterized by a delay in cortical maturation. Proceedings of the National Academy of Sciences, 104(49), 19649–19654. https://doi.org/10.1073/pnas.0707741104

  13. Willcutt, E. G., Doyle, A. E., Nigg, J. T., Faraone, S. V., & Pennington, B. F. (2005). Validity of the executive function theory of attention-deficit/hyperactivity disorder: A meta-analytic review. Biological Psychiatry, 57(11), 1336–1346. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2005.02.006

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