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"Me Desafía Todo el Tiempo": Cuándo es una Etapa y Cuándo Consultar

23 oct
9 min de lectura

Niño molesto de brazos cruzados mientras sus padres se agachan para hablarle en una sala acogedora y luminosa.

Le pides a tu hijo de 3 años que se ponga los zapatos, te dice "¡no!" y sale corriendo, y a la quinta vez ya estás alzando la voz: una escena tan común que la desobediencia es una de las preocupaciones que las familias llevan con más frecuencia al pediatra (Kalb & Loeber, 2003). Con un adolescente, el "no" puede llegar en forma de puerta cerrada o de un "ya voy" que nunca se cumple, y la desobediencia más marcada suele aumentar un poco al comienzo de la adolescencia y disminuir hacia el final de esta etapa (Kalb & Loeber, 2003). Pero, antes de preocuparte, vale la pena saber que, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (2025), todos los niños ponen a prueba los límites de vez en cuando, y eso forma parte de un desarrollo saludable.

La pregunta, entonces, no es si tu hijo te desafía, sino con qué frecuencia, con cuánta intensidad y desde hace cuánto tiempo (Personal de Mayo Clinic, 2026). Es común que los niños se opongan en ciertas etapas de su desarrollo, pero un patrón que dura meses y causa problemas serios en la familia o en el colegio merece atención (Personal de Mayo Clinic, 2026). Además, no todo lo que parece desafío lo es, ya que a veces el niño simplemente no escuchó, no entendió o no recordó lo que le pediste (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016a). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (2016a), las instrucciones claras y acordes a la edad del niño reducen las probabilidades de que eso pase.


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Cuándo el Desafío es Parte de Crecer

Que un niño se oponga no significa que la crianza esté fallando, porque incluso los niños que mejor se portan pueden ser difíciles y desafiantes en ocasiones (Personal de Mayo Clinic, 2026). Además, la forma de oponerse cambia con la edad: con el tiempo, los niños desobedecen menos de frente o haciéndose los desentendidos, y aprenden formas más hábiles de decir que no, como responder con palabras o negociar (Kuczynski & Kochanska, 1990). De hecho, solo las formas menos hábiles de oponerse, como desobedecer de frente, se relacionaron después con problemas de conducta (Kuczynski & Kochanska, 1990). Según Kuczynski y Kochanska (1990), estos cambios muestran que el niño está ganando independencia y habilidades para relacionarse, así que un hijo que empieza a negociar puede estar dando una buena señal.

Las rabietas también son parte de esta etapa, y muchas veces aparecen porque el niño todavía no tiene las palabras para explicar lo que siente o lo que quiere (Swanson, 2018). En un estudio con niños en edad preescolar, casi todos (83.7%) tenían rabietas de vez en cuando, pero solo el 8.6% las tenía todos los días (Wakschlag et al., 2012). Según Wakschlag et al. (2012), las rabietas más comunes aparecen en situaciones en las que es normal frustrarse y no son, por sí solas, una señal de alarma.

En la adolescencia, el desafío se ve distinto y llega en una etapa de muchos cambios: el cerebro sigue madurando hasta los 25 o 30 años, y los amigos ganan tanta importancia que algunos jóvenes se arriesgan más para quedar bien con su grupo (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2023). La forma en que reaccionan los padres también influye, porque los adolescentes que sienten que sus padres los controlan demasiado tienen más ganas de llevar la contraria, y esa rebeldía se relaciona con más problemas de conducta y emocionales (Van Petegem et al., 2015). Aun así, según el Instituto Nacional de la Salud Mental (2023), la mayoría de los adolescentes crece y llega a ser un adulto sano.



Por qué hay que Repetirle Todo Cinco Veces

Si sientes que tienes que repetirle todo cinco veces, no siempre es porque tu hijo te esté retando, ya que los niños pequeños solo logran prestar atención por ratos muy cortos (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016b). Además, su capacidad para tener varias cosas en la mente al mismo tiempo, como recordar lo que le pediste mientras camina hacia su cuarto, todavía está creciendo y sigue mejorando durante los años de colegio (Gathercole et al., 2004). Según el Center on the Developing Child at Harvard University (2012), los niños no nacen sabiendo frenar un impulso, recordar una instrucción o cambiar de actividad, sino con la capacidad de aprenderlo, y estas habilidades siguen desarrollándose durante la adolescencia y hasta el inicio de la adultez.

Por eso, antes de dar una instrucción, asegúrate de que tu hijo te esté prestando atención (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016a). Para lograrlo, acércate, llámalo por su nombre, míralo a los ojos y, si hace falta, agáchate o siéntate a su lado para quedar a su altura (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2014). Una vez que tienes su atención y la certeza de que te oyó, lo mejor es no repetir la instrucción una y otra vez, sino esperar a que responda (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016c, 2016d). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (2016c), la mayoría de los niños responde en un lapso de 5 a 10 segundos, aunque ese tiempo cambia según cada niño y cada familia.



Cómo Dar Instrucciones Claras

Una buena instrucción dice exactamente qué esperas y cuándo, por ejemplo, "guarda los carros en la caja antes de comer", en lugar de un "pórtate bien" que el niño puede entender de muchas maneras (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016a, 2016b). También ayuda dar una sola instrucción a la vez y decirle qué hacer, en vez de solo lo que no debe hacer, porque "camina despacio" le dice qué se espera de él, mientras que "no corras" no lo hace (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016b). Evita convertir la instrucción en una pregunta, como "¿recoges tus juguetes?", porque las preguntas le dan al niño la oportunidad de decir que no (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016a). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (2016b), también conviene usar un tono tranquilo y firme, sin gritar ni suplicar, y dar la explicación antes de la instrucción, por ejemplo, "hace frío, ponte la chaqueta".

Cuando tu hijo hace lo que le pediste, reconóceselo con un elogio concreto, como "¡qué bien guardaste los carros!" (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016c). Si no lo hace, conserva la calma y dale una advertencia que explique qué pasará, por ejemplo, "guarda los carros o hoy no habrá cuento antes de dormir" (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016c, 2016d). Y si aun así no obedece, aplica la consecuencia de inmediato y hazla cumplir cada vez que no siga una instrucción (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016d). Eso sí, según la American Academy of Pediatrics (2018), las consecuencias nunca deben incluir golpes, gritos ni humillaciones, porque no funcionan y pueden hacer daño.

Por último, recuerda que la relación pesa más que cualquier técnica, porque tener una relación positiva con tu hijo es lo que más ayuda a que te escuche y siga tus instrucciones (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016a). Tampoco esperes a que se porte mal para prestarle atención, ya que ponerles atención a los niños y elogiar sus aciertos y sus buenos intentos es la forma más efectiva de disciplinarlos (American Academy of Pediatrics, 2018). Y la constancia también cuenta: según Kaminski et al. (2008), los programas para madres y padres que enseñan a ser constantes y a compartir momentos positivos con los hijos logran mejores cambios en la conducta de los niños.



Una Guía Rápida Para Casa

Situación

En lugar de…

Prueba con…

Lo llamas para que se bañe mientras juega en otro cuarto

Gritar "¡a bañarse!" desde la cocina.

Acercarte, llamarlo por su nombre y decírselo mirándolo a los ojos.

Quieres que recoja sus juguetes

"¿Recoges tus juguetes?".

"Guarda los carros en la caja, por favor".

Necesitas que haga varias cosas

"Lávate los dientes, ponte la pijama y escoge un cuento".

Pedirle una cosa a la vez y darle la siguiente cuando termine la primera.

No quieres que corra dentro de la casa

"¡No corras!".

"Camina despacio, por favor".

No hace caso de inmediato

Repetir la instrucción cinco veces.

Esperar unos segundos y, si no obedece, darle una advertencia clara.

Hace lo que le pediste

No decir nada.

"¡Qué bien guardaste los carros!".


Cuándo Consultar a un Profesional

Conviene consultar si el desafío es mucho más frecuente que el de otros niños de su edad, si se mantiene en el tiempo o si causa problemas serios en la casa, en el colegio o con los amigos (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2025). Algunas señales de alerta son que se enoje o pierda el control con frecuencia, que discuta todo el tiempo con los adultos o se niegue a seguir sus reglas, y que culpe a los demás de sus errores (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2025). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (2025), cuando estas conductas se presentan con mayor frecuencia e intensidad que en otros niños de la misma edad, podría ser una señal de que el niño necesita apoyo adicional. En algunos casos, los especialistas las relacionan con una condición llamada trastorno opositor desafiante.

Consultar a tiempo es importante, porque en algunos niños la desobediencia muy marcada se relaciona después con agresividad y otros problemas de conducta (Kalb & Loeber, 2003). En esos casos, los problemas suelen durar al menos seis meses y afectar la vida familiar, las amistades y el colegio (Personal de Mayo Clinic, 2026). Lo indicado entonces es buscar a un neuropsicólogo o psiquiatra infantil con experiencia en problemas de conducta (Personal de Mayo Clinic, 2026). Según Wakschlag et al. (2012), también son motivo de preocupación las rabietas que ocurren todos los días, aparecen sin un motivo claro, duran mucho o terminan en destrozos.

En general, vale la pena pedir ayuda si las conductas difíciles duran varias semanas, causan mucho malestar o interfieren en la vida del niño (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2024). Y si su conducta es peligrosa o si habla de querer hacerse daño o hacerle daño a otros, hay que buscar ayuda de inmediato (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2024). El primer paso es hablar con el pediatra o con otro profesional de la salud, que puede recomendar una evaluación con un especialista en salud mental (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2025). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (2025), en los niños pequeños lo que mejor funciona es que los padres aprendan, con apoyo profesional, nuevas formas de manejar la conducta.



Referencias

  1. American Academy of Pediatrics. (2018, 5 de noviembre). ¿Cuál es la mejor forma de disciplinar a mi hijo?HealthyChildren.org. https://www.healthychildren.org/Spanish/family-life/family-dynamics/communication-discipline/Paginas/Disciplining-Your-Child.aspx

  2. Center on the Developing Child at Harvard University. (2012). InBrief: Executive function. https://developingchild.harvard.edu/resources/inbriefs/inbrief-executive-function/

  3. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2014, 19 de mayo). Paso 1: Capte la atención de su hijo. https://www.cdc.gov/parents/spanish/essentials/directions/step1.html

  4. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2016a, 27 de diciembre). Dar instrucciones. https://www.cdc.gov/parents/spanish/essentials/directions/index.html

  5. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2016b, 27 de diciembre). Paso 2: Dé la instrucción. https://www.cdc.gov/parents/spanish/essentials/directions/step2.html

  6. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2016c, 19 de agosto). Paso 3: Verifique el cumplimiento. https://www.cdc.gov/parents/spanish/essentials/directions/step3.html

  7. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2016d, 27 de diciembre). Paso 4: Agregue una consecuencia. https://www.cdc.gov/parents/spanish/essentials/directions/step4.html

  8. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2025, 11 de junio). Problemas del comportamiento o la conducta en los niños. https://www.cdc.gov/children-mental-health/es/about/problemas-del-comportamiento-o-la-conducta-en-los-ninos.html

  9. Gathercole, S. E., Pickering, S. J., Ambridge, B., & Wearing, H. (2004). The structure of working memory from 4 to 15 years of age. Developmental Psychology, 40(2), 177–190. https://doi.org/10.1037/0012-1649.40.2.177

  10. Instituto Nacional de la Salud Mental. (2023). El cerebro de los adolescentes: 7 cosas que usted debe saber (Publicación de NIH Núm. 23-MH-8078S). Departamento de Salud y Servicios Humanos, Institutos Nacionales de la Salud. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/el-cerebro-de-los-adolescentes-7-cosas

  11. Instituto Nacional de la Salud Mental. (2024). Los niños y la salud mental: ¿Es solo una etapa? (Publicación de NIH Núm. 24-MH-8085S). Departamento de Salud y Servicios Humanos, Institutos Nacionales de la Salud. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/los-ninos-y-la-salud-mental

  12. Kalb, L. M., & Loeber, R. (2003). Child disobedience and noncompliance: A review. Pediatrics, 111(3), 641–652. https://doi.org/10.1542/peds.111.3.641

  13. Kaminski, J. W., Valle, L. A., Filene, J. H., & Boyle, C. L. (2008). A meta-analytic review of components associated with parent training program effectiveness. Journal of Abnormal Child Psychology, 36(4), 567–589. https://doi.org/10.1007/s10802-007-9201-9

  14. Kuczynski, L., & Kochanska, G. (1990). Development of children's noncompliance strategies from toddlerhood to age 5. Developmental Psychology, 26(3), 398–408. https://doi.org/10.1037/0012-1649.26.3.398

  15. Personal de Mayo Clinic. (2026, 5 de septiembre). Trastorno de oposición desafiante: Síntomas y causas. Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/oppositional-defiant-disorder/symptoms-causes/syc-20375831

  16. Swanson, W. S. (2018, 22 de octubre). Consejos para sobrevivir las rabietas o berrinches. HealthyChildren.org. https://www.healthychildren.org/Spanish/family-life/family-dynamics/communication-discipline/Paginas/Temper-Tantrums.aspx

  17. Van Petegem, S., Soenens, B., Vansteenkiste, M., & Beyers, W. (2015). Rebels with a cause? Adolescent defiance from the perspective of reactance theory and self-determination theory. Child Development, 86(3), 903–918. https://doi.org/10.1111/cdev.12355

  18. Wakschlag, L. S., Choi, S. W., Carter, A. S., Hullsiek, H., Burns, J., McCarthy, K., Leibenluft, E., & Briggs-Gowan, M. J. (2012). Defining the developmental parameters of temper loss in early childhood: Implications for developmental psychopathology. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 53(11), 1099–1108. https://doi.org/10.1111/j.1469-7610.2012.02595.x

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