Cinco Errores que Debilitan la Autoridad en Casa y qué Hacer en su Lugar

¿Te ha pasado que le dices a tu hijo "si no recoges los juguetes, hoy no hay tablet" y, una hora después, él está con la tablet y los juguetes siguen en el piso, aunque los pediatras recomiendan estar listo para cumplir de inmediato lo que dijiste (American Academy of Pediatrics, 2018)? Si te ha pasado, no eres un mal padre ni una mala madre, porque, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (2016b), dar instrucciones claras no siempre es fácil y, como cualquier habilidad, mejora con la práctica.
Lo importante es entender qué aprende tu hijo en esos momentos, sin caer en la idea de que, para tener autoridad, hay que gritar más fuerte, porque los gritos, las humillaciones y el castigo físico sirven poco en el momento y nada a largo plazo (Sege et al., 2018). En un documento de la American Academy of Pediatrics, Sege et al. (2018) explican además que el castigo físico puede traer más problemas de conducta, de aprendizaje y emocionales, por eso recomiendan evitarlo, al igual que las palabras que hieren.
Qué Significa Tener Autoridad (y qué no)
Tener autoridad no es lo mismo que imponer miedo: una revisión de más de mil estudios encontró que los niños que crecen con cariño y con normas claras suelen tener un poco menos de problemas de conducta, mientras que los gritos, las amenazas y los castigos duros se relacionan con más problemas, incluso más que otras formas de criar (Pinquart, 2017). Según Pinquart (2017), esta relación va en las dos direcciones, porque la conducta difícil de un niño también cambia la manera en que los adultos lo crían.
Desde la neuropsicología, se sabe que los niños no nacen sabiendo frenar un impulso, recordar lo que se les pidió mientras hacen otra cosa o cambiar de plan cuando algo no sale como esperaban (Center on the Developing Child at Harvard University, 2012). Según el Center on the Developing Child at Harvard University (2012), nacen con la capacidad de aprenderlo, y como estas habilidades siguen creciendo durante la adolescencia y hasta el inicio de la adultez, lo que viven cada día con los adultos puede ayudarlas o frenarlas.
Cinco Errores Frecuentes
Amenazar con Consecuencias que no se Cumplen
Imagina que le dices a tu hijo "si sigues tirando arena, nos vamos del parque", pero diez minutos después él sigue tirando arena y ustedes siguen en el parque: lo que dijiste no se cumplió, y según los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades (2016b), una consecuencia solo funciona si se cumple cada vez. Gardner (1989) observó a familias en sus propias casas y encontró que las mamás de niños pequeños con más problemas de conducta dejaban sin cumplir lo que habían pedido con más frecuencia, y que cuanto menos se cumplía lo pedido, más peleas había en la familia.
Lo mejor es anunciar solo consecuencias que de verdad puedas cumplir y, si en ese momento no tienes tiempo para hacerlas cumplir, quizá sea mejor no dar la instrucción (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016b). Además, conviene explicar la consecuencia con calma y firmeza y no echarse para atrás a los pocos minutos, aunque nunca hay que quitarle al niño algo que de verdad necesita, como una comida (American Academy of Pediatrics, 2018). Y no olvides felicitarlo cuando lo hace bien o cuando lo intenta, porque, para la American Academy of Pediatrics (2018), prestarle atención también es una forma de disciplina.
Negociar en Plena Crisis
En el supermercado, tu hija llora y grita porque quiere unos dulces, algo esperable en niños pequeños que todavía no saben decir con palabras lo que les frustra (Swanson, 2018). Intentas razonar, ofreces un trato, subes la voz y al final se los compras, pero en medio de ese estrés a ninguno de los dos le resulta fácil pensar con calma (Arnsten, 2009). Según Arnsten (2009), la parte del cerebro que nos ayuda a pensar con calma y a frenar los impulsos es la más sensible al estrés, y hasta una tensión pequeña que no podemos controlar puede hacer que funcione mucho peor en poco tiempo.
Ceder en plena crisis también puede enseñar lo contrario de lo que queremos, porque cuando el adulto termina cediendo, sin darse cuenta le enseña al niño que gritar o llorar le funciona (Smith et al., 2014). Un estudio que acompañó a niños desde los 2 años encontró que ese tira y afloja entre adulto y niño aumentaba la desobediencia con el tiempo (Smith et al., 2014). Por eso, en una guía de la American Academy of Pediatrics, Swanson (2018) aconseja mantener la calma, mantenerse firme y esperar a que la rabieta pase para luego consolar al niño, e intervenir de inmediato si corre algún peligro.
Desautorizar al Otro Adulto
Papá dice que no hay más pantalla y mamá responde, delante del niño: "Déjalo un rato más, no seas tan estricto"; en ese momento, uno de los adultos le quita autoridad al otro, justo lo contrario del apoyo mutuo, que es una de las bases de la crianza compartida (Feinberg, 2003). Para Feinberg (2003), criar en equipo incluye ponerse de acuerdo sobre cómo educar, repartirse las tareas y apoyarse, y es una parte central de la vida familiar, porque influye en cómo se sienten los padres, en cómo crían y en cómo crecen los hijos.
Una revisión de casi cien estudios encontró que los niños cuyos adultos cooperan entre sí suelen tener menos problemas emocionales y de conducta, mientras que pelear, competir o poner al niño en medio de los desacuerdos se relaciona con más problemas, aunque la diferencia no es muy grande (Zhao et al., 2022). En correspondencia con Feinberg (2003) y Zhao et al. (2022), conviene que todos los que cuidan al niño, incluidos los abuelos, se pongan de acuerdo en las normas básicas, se apoyen delante de él y hablen a solas de lo que no comparten, salvo que algo lo ponga en peligro.
Explicar de Más
Le pides a tu hijo que se ponga los zapatos y, cuando se niega, le explicas durante cinco minutos por qué hace frío y por qué van a llegar tarde, aunque los niños pequeños solo logran prestar atención por ratos muy cortos (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016a). Además, según Gathercole et al. (2004), su capacidad para tener varias cosas en la mente al mismo tiempo, como recordar lo que le pediste mientras lo hace, todavía está creciendo y sigue mejorando durante los años de colegio, hasta la adolescencia.
Por eso, conviene decir con exactitud qué esperas, pedir una sola cosa a la vez y usar un tono tranquilo y firme, sin gritar ni suplicar (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016a). También es mejor decir "ponte los zapatos, por favor" que preguntar "¿te pones los zapatos?", porque la pregunta le deja la opción de decir que no (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016a). Esto no quiere decir que no debas explicar nada: según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (2016a), lo mejor es explicar el motivo antes de pedir algo, por ejemplo, "hace frío, ponte los zapatos", y no volver a responder cuando el niño pregunta "¿por qué?" una y otra vez solo para ganar tiempo.
Ser Inconsistente
El lunes saltar en el sofá está prohibido; el martes, como el cansancio te gana, lo dejas pasar; el miércoles terminas gritando por lo mismo, aunque la American Academy of Pediatrics (2018) recomienda poner reglas claras y coherentes que los niños puedan seguir. Ser constante da resultados: Kaminski et al. (2008) revisaron programas para madres y padres de niños pequeños y encontraron que los que enseñaban la importancia de ser constantes lograban mejores cambios en la crianza y en la conducta de los hijos.
Que los adultos sean predecibles también ayuda a aprender: un estudio encontró que los bebés cuyas mamás les hablaban, los miraban y los tocaban de forma más impredecible tuvieron después más dificultades para aprender y recordar, aunque ese estudio no midió la disciplina (Davis et al., 2017). Ser constante tampoco significa ser rígido, porque dejar que el niño tome algunas decisiones también se relaciona con menos problemas de conducta (Pinquart, 2017). Lo que sí conviene es mantener las normas todos los días, ya que, según Swanson (2018), esa constancia ayuda a que las rabietas sean menos fuertes y menos frecuentes.
Una Guía Rápida Para Casa
Error | En lugar de… | Prueba con… |
Amenazas que no se cumplen | "Si sigues así, no ves televisión en un mes". | "Si tiras arena otra vez, nos vamos a casa", y cumplirlo con calma (American Academy of Pediatrics, 2018). |
Negociar en plena crisis | "Bueno, toma el dulce, pero ya cálmate". | "Te escucho. Cuando estés más tranquila, hablamos", y esperar con calma a que pase la rabieta (Swanson, 2018). |
Desautorizar al otro adulto | "No le hagas caso a tu papá; conmigo sí puedes". | "Papá ya decidió; después lo hablamos entre nosotros" (Feinberg, 2003). |
Explicar de más | Un sermón de cinco minutos en la puerta. | "Hace frío afuera: ponte los zapatos, por favor" (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2016a). |
Inconsistencia | Un día sí y otro no, según el cansancio. | La misma norma todos los días, aunque estés cansado o cansada (Swanson, 2018). |
Cuándo Buscar Ayuda Profesional
Todos los niños se ponen tristes, ansiosos, irritables o agresivos a veces, y en la mayoría de los casos se trata de etapas normales del desarrollo (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2024). Sin embargo, conviene consultar si esas conductas duran algunas semanas o más, causan mucha angustia o interfieren en la vida escolar, familiar o social del niño, y buscar ayuda de inmediato si su conducta es peligrosa o si habla de querer lastimarse o lastimar a otros (Instituto Nacional de la Salud Mental, 2024). Según el Instituto Nacional de la Salud Mental (2024), un buen primer paso es hablar con sus docentes y con el pediatra, que puede remitirlo a un profesional de salud mental con experiencia en la evaluación de niños.
También vale la pena pedir apoyo si los desacuerdos entre los adultos se vuelven frecuentes, porque el conflicto entre quienes crían se asocia con más problemas emocionales y de conducta en los hijos (Zhao et al., 2022). Lo mismo ocurre si sientes que solo logras obediencia con gritos, ya que la disciplina verbal severa puede causar más problemas de comportamiento y de salud mental (American Academy of Pediatrics, 2018). Los programas para madres y padres pueden ayudar, y Kaminski et al. (2008) encontraron que dan mejores resultados cuando incluyen práctica de las nuevas habilidades con los hijos durante las sesiones.
Referencias
American Academy of Pediatrics. (2018, 5 de noviembre). ¿Cuál es la mejor forma de disciplinar a mi hijo?HealthyChildren.org. https://www.healthychildren.org/Spanish/family-life/family-dynamics/communication-discipline/Paginas/Disciplining-Your-Child.aspx
Arnsten, A. F. T. (2009). Stress signalling pathways that impair prefrontal cortex structure and function. Nature Reviews Neuroscience, 10(6), 410–422. https://doi.org/10.1038/nrn2648
Center on the Developing Child at Harvard University. (2012). InBrief: Executive function. https://developingchild.harvard.edu/resources/inbriefs/inbrief-executive-function/
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2016a, 27 de diciembre). Paso 2: Dé la instrucción. https://www.cdc.gov/parents/spanish/essentials/directions/step2.html
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2016b, 27 de diciembre). ¿Por qué es importante dar buenas instrucciones? https://www.cdc.gov/parents/spanish/essentials/directions/important.html
Davis, E. P., Stout, S. A., Molet, J., Vegetabile, B., Glynn, L. M., Sandman, C. A., Heins, K., Stern, H., & Baram, T. Z. (2017). Exposure to unpredictable maternal sensory signals influences cognitive development across species. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 114(39), 10390–10395. https://doi.org/10.1073/pnas.1703444114
Feinberg, M. E. (2003). The internal structure and ecological context of coparenting: A framework for research and intervention. Parenting: Science and Practice, 3(2), 95–131. https://doi.org/10.1207/S15327922PAR0302_01
Gardner, F. E. (1989). Inconsistent parenting: Is there evidence for a link with children's conduct problems? Journal of Abnormal Child Psychology, 17(2), 223–233. https://doi.org/10.1007/BF00913796
Gathercole, S. E., Pickering, S. J., Ambridge, B., & Wearing, H. (2004). The structure of working memory from 4 to 15 years of age. Developmental Psychology, 40(2), 177–190. https://doi.org/10.1037/0012-1649.40.2.177
Instituto Nacional de la Salud Mental. (2024). Los niños y la salud mental: ¿Es solo una etapa? (Publicación de NIH Núm. 24-MH-8085S). Departamento de Salud y Servicios Humanos, Institutos Nacionales de la Salud. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/los-ninos-y-la-salud-mental
Kaminski, J. W., Valle, L. A., Filene, J. H., & Boyle, C. L. (2008). A meta-analytic review of components associated with parent training program effectiveness. Journal of Abnormal Child Psychology, 36(4), 567–589. https://doi.org/10.1007/s10802-007-9201-9
Pinquart, M. (2017). Associations of parenting dimensions and styles with externalizing problems of children and adolescents: An updated meta-analysis. Developmental Psychology, 53(5), 873–932. https://doi.org/10.1037/dev0000295
Sege, R. D., Siegel, B. S., Council on Child Abuse and Neglect, & Committee on Psychosocial Aspects of Child and Family Health. (2018). Effective discipline to raise healthy children. Pediatrics, 142(6), Artículo e20183112. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3112
Smith, J. D., Dishion, T. J., Shaw, D. S., Wilson, M. N., Winter, C. C., & Patterson, G. R. (2014). Coercive family process and early-onset conduct problems from age 2 to school entry. Development and Psychopathology, 26(4, Pt. 1), 917–932. https://doi.org/10.1017/S0954579414000169
Swanson, W. S. (2018, 22 de octubre). Consejos para sobrevivir las rabietas o berrinches. HealthyChildren.org. https://www.healthychildren.org/Spanish/family-life/family-dynamics/communication-discipline/Paginas/Temper-Tantrums.aspx
Tronick, E. Z. (1989). Emotions and emotional communication in infants. American Psychologist, 44(2), 112–119. https://doi.org/10.1037/0003-066X.44.2.112
Zhao, F., Wu, H., Li, Y., Zhang, H., & Hou, J. (2022). The association between coparenting behavior and internalizing/externalizing problems of children and adolescents: A meta-analysis. International Journal of Environmental Research and Public Health, 19(16), Artículo 10346. https://doi.org/10.3390/ijerph191610346





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