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La Libertad Para Descartes

Actualizado: 12 jun

En la obra de Descartes, la libertad emerge como una tesis fundamental, aunque a menudo se le presta menos atención que otros aspectos de su filosofía (Christofidou, 2009). No obstante, el tratamiento y la importancia que Descartes otorga a la libertad confieren a su concepción un aire de sublimidad, y a su concepción del hombre una cierta serenidad. Según Christofidou (2009), en esta visión, el ser humano se presenta como un ser racional, autónomo, irreductible y sustancialmente real.



El Libre Albedrío

El libre albedrío se manifiesta como una expresión del conocimiento que emerge de la comprensión de las ideas innatas, las cuales tienen su origen en Dios (Astore, 2016). René Descartes, el filósofo francés, corroboró que la existencia del libre albedrío se fundamenta en la capacidad inherente de los seres humanos para rechazar o abstenerse de acciones que perciben como contrarias a su naturaleza. Por consiguiente, conforme con Astore (2016), las personas ejercen su libre albedrío al optar por no realizar aquello que les resulta desagradable, lo que implica que el libre albedrío puede ser considerado una facultad al servicio de la mente, brindando la posibilidad de no solo discernir la verdad, sino también de forjar una identidad propia, autónoma y genuina.

El libre albedrío es esencial para que los individuos reconozcan su singularidad, ya que al ser conscientes de su libertad, pueden trazar un camino en la vida alineado con la verdad, la cual se deriva de un entendimiento adecuado de la causa de su libertad, es decir, de Dios (Astore, 2016). Asimismo, consideraba que el libre albedrío era un concepto plenamente conocido, ya que de no ser así, las personas no podrían formarse una noción de su propia libertad; sin embargo, esto no es así, puesto que los seres humanos son conscientes de su libertad y tienen la capacidad de concebir una idea de ella, lo cual, según Astore (2016), se debe a que Dios ha impreso en la mente humana la claridad necesaria para comprender el libre albedrío y, además, ha permitido que las personas conozcan el alcance de su libertad, ya que el conocimiento innato de la capacidad de ser libres es suficiente para la vida, al ser un reflejo de la perfección divina.

Por lo tanto, la perfección de Dios, como causa de la mente humana y, por ende, de la facultad del libre albedrío, no es imperfecta, sino que está dirigida hacia lo que es verdadero y bueno (Astore, 2016). De esta manera, se puede inferir que, para Descartes, el libre albedrío está intrínsecamente vinculado a la razón, en el sentido de que un incremento en el conocimiento puede hacer que una persona sea más consciente de su capacidad para ser libre. En última instancia, de conformidad con Astore (2016), este reconocimiento se alcanza mediante la decisión consciente de cultivar la habilidad mental para reafirmar la libertad, actuando de forma consistente de manera que refleje una voluntad ética.



La Libertad y la Voluntad

Para Descartes, la libertad de la voluntad es una realidad palpable, caracterizada por la capacidad de generar una voluntad propia (Astore, 2016). Esta libertad se fundamenta en la habilidad de la mente para tomar decisiones autónomas, siempre que posea un entendimiento de la causa de su existencia. Para Descartes, en la medida en que se profundiza el conocimiento sobre la naturaleza de los principios que pueden originar ciertos fenómenos, como los actos morales, más se fortalece la comprensión y la capacidad de tomar decisiones éticas de manera decisiva y lógica. En pocas palabras, Descartes aboga por la idea de que los seres humanos pueden perfeccionar su habilidad para ser libres a través del uso de la razón, lo cual, a su vez, incrementa su potencial para actuar libremente (Astore, 2016). Conforme con Christofidou (2009), solo mediante este proceso es posible distanciarse de las costumbres arraigadas, los hábitos, la falta de reflexión y las nociones preconcebidas.



La Libertad y Los Grados de Libertad

René Descartes sostenía con convicción que la libertad consiste en el poder de elección, en la capacidad de determinarse a querer algo sin una decisión previa; así, para el filósofo, la libertad se manifiesta en la selección de aquello que el entendimiento identifica como bueno y verdadero (Rodríguez, 2019). En este sentido, según Christofidou (2009 Descartes destaca dos aspectos fundamentales y conectados en su visión de la libertad: la diferencia entre la indiferencia y la espontaneidad, y la idea de que existen diversos grados de libertad, una noción que distingue su perspectiva de otras.

Los grados de libertad no son cuantitativos sino cualitativos. La libertad puede presentarse en un grado mayor o menor; el grado más elevado se alcanza cuando las percepciones claras y distintas de la razón generan una inclinación de la voluntad hacia la verdad y el bien, reflejando su naturaleza esencial (Christofidou, 2009). Es en este sentido donde la libertad de la voluntad se hace patente. Para Descartes, la libertad en su grado más alto no solo es fundamental para la ley moral, sino también para la responsabilidad epistémica. El acto de conocer implica formular juicios, y para Descartes, emitir un juicio requiere la participación tanto del entendimiento como de la voluntad, ya que juzgar va más allá de simplemente concebir; es una acción. Conforme con Christofidou (2009), en el caso de las proposiciones claras y distintas, la voluntad asiente.

Por un lado, considera que el nivel más alto de libertad se revela en los juicios teóricos de proposiciones claras y distintas acerca de la verdad (Christofidou, 2009). Esto subraya la singularidad de su tesis, ya que su enfoque indica que, incluso desde una perspectiva teórica, deben existir razones para la libertad, cuyo grado más alto se encuentra en su expresión y en su vínculo con proposiciones claras y distintas, relativas no sólo a lo que es bueno, sino también a lo que es verdadero. Por otro lado, el nivel más bajo de libertad se expresa en la indiferencia de la voluntad hacia percepciones oscuras o confusas y, por ende, no suficientemente claras y distintas. En tal caso, la voluntad puede afirmar o negar, incluso en ausencia de razones convincentes o suficientes para inclinarse por una opción u otra (Christofidou, 2009). De acuerdo con Margot & Leal (2008), Descartes considera la indiferencia como una consecuencia de la ignorancia, ya que, si una persona conoce lo que es bueno y verdadero, no puede permanecer indiferente.



La Libertad y el Autodominio

La libertad de espontaneidad, estrechamente vinculada al autodominio, se logra a través de la disciplina intelectual y el autocontrol, emanaciones de la razón en sus facetas teórica y práctica (Christofidou, 2009). Este autodominio no se alcanza sometiendo o aislando las pasiones e instintos rebeldes, ni negándolos, ya que hacerlo sería negar la humanidad inherente a cada individuo. De conformidad con Christofidou (2009), se identifican dos categorías de instintos: los inherentes al ser humano, que se reflejan en la luz natural de la razón y su capacidad para discernir la realidad de las cosas; y aquellos propios de la naturaleza animal, que impulsan a las personas hacia la conservación y la satisfacción de necesidades corporales.

El autodominio, por lo tanto, se logra a través de la moderación y la transformación de las pasiones e instintos de la segunda categoría en sensibilidades más acordes con la humanidad (Christofidou, 2009). Esto se consigue al armonizar dichas pasiones e instintos con la verdad y el bien, revelados por la capacidad reflexiva de la razón. En pocas palabras, según Margot & Leal (2008), para alcanzar la autonomía y ser verdaderamente dueños de uno mismo, es necesario ejercer control sobre las pasiones de manera que el comportamiento se alinee con los dictados de la razón, evitando interferencias del cuerpo y elementos externos.

Mediante la transformación prevista como esencial para el autodominio, una persona puede alcanzar la autonomía (Christofidou, 2009). La autonomía se caracteriza por la capacidad de los seres racionales de actuar no por temor al castigo o en busca de recompensa, sino como entes conscientes y agentes de su propia voluntad. Conforme con Christofidou (2009), en el mundo, todo actúa conforme a leyes y principios, pero solo un individuo autoconsciente es capaz de actuar también desde el reconocimiento y la comprensión clara de los principios y valores de la verdad y del bien, siendo motivado de manera distintiva por razones lógicas y racionales.



La Autodeterminación

El nivel supremo de libertad demuestra que la voluntad autónoma no está condicionada por el azar ni por el determinismo causal físico, sino que está guiada por la autodeterminación que se origina en motivaciones racionales (Christofidou, 2009). En este contexto, las decisiones humanas son influenciadas por una amalgama de factores que incluyen pasiones, deseos, predisposiciones psicológicas, así como por el entorno externo y las manipulaciones sociales. Estos elementos son relevantes para aquellos que sostienen que, en esencia, todas las motivaciones para actuar están basadas en intereses calculados o para quienes cuestionan la eficacia de la razón. Su interpretación de la libertad reconoce estas influencias, pero las relega a un estado de indiferencia y al nivel más bajo de libertad. Este nivel se manifiesta en una gama que va desde el egoísmo hasta el error, la falta y el pecado. Christofidou (2009) señala que la indiferencia y la falta de claridad son constantes siempre que se presenta la oportunidad de actuar incorrectamente.



Referencias

  1. Astore, R. A. (2016). Examining Free-Will Through Spinoza and Descartes. Inquiries Journal. Recuperado 27 de noviembre de 2021, de http://www.inquiriesjournal.com/articles/1354/examining-free-will-through-spinoza-and-descartes

  2. Christofidou, A. (2009). Descartes on Freedom, Truth, and Goodness. Noûs. Recuperado 27 de noviembre de 2021, de http://people.tamu.edu/~sdaniel/682%20Readings/christofidou%20freedom.pdf

  3. Margot, J. P., & Leal, Y. (2008). La libertad de pensamiento en la moral cartesiana. Redalyc. Recuperado 27 de noviembre de 2021, de https://www.redalyc.org/pdf/478/47803004.pdf

  4. Rodríguez, A. (2019). René Descartes y la Escuela Cartesiana. Universidad Metropolitana. Recuperado 27 de noviembre de 2021, de https://www.unimet.edu.ve/wp-content/uploads/2019/11/Descartes-ARI-pub.pdf

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