top of page

Las Manifestaciones del Duelo

Actualizado: 1 feb

El duelo es necesario y cumple una función de adaptación a una realidad completamente nueva para el deudo, permitiéndolo afrontar y adaptarse al entorno (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Se trata de una respuesta emocional normal ante la pérdida de un ser querido, pero también se presenta cuando se pierde un trabajo, se cambia de casa o se rompe una relación (Ruiz, s.f.). Por tanto, se pasa por un proceso de duelo ante cualquier cambio o pérdida que se tenga en el transcurso de la vida (Ruiz, s.f.). Se denomina “duelo normal” o “duelo no complicado” al conjunto de sentimientos y comportamientos que son normales después de la pérdida, los cuales se manifestarán a lo largo de las fases del duelo (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Sin embargo, en correspondencia con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), las manifestaciones del duelo no son obligatorias, es decir, se pueden presentar en una o en diversas áreas de la vida o incluso, no existir ningún cambio en una de las esferas.



Alteraciones Fisiológicas

El duelo se caracteriza por ser una fase de crisis, que produce un estado de conmoción en todo el organismo y que puede ocasionar complicaciones psiquiátricas y alteraciones físicas (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Resulta sorprendente el grado de afectación física que puede tener el duelo (Hairston, 2019). En algunas situaciones, se presentan cambios somáticos que la persona desconocía que padecía y que se manifiestan o se agravan durante el duelo (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Se trata de una descompensación de una enfermedad crónica previa en el transcurso del duelo (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Según Defaz (2016), estas sensaciones se producen principalmente en la fase aguda y, pese a que muchas veces se ignoran, tienen un rol muy relevante en el proceso de duelo, por lo que se debe atender a cada una de ellas según la necesidad de cada caso individual: sensación de vacío en el estómago, hipersensibilidad al ruido, percepción de despersonalización, dificultad para respirar, incremento en la morbimortalidad, entre otras.



Alteraciones Conductuales

Se trata de cambios en el comportamiento respecto al patrón previo, que tienen importancia porque influyen tanto en el adecuado desarrollo del individuo en su entorno cercano como en su relación con los demás (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). De acuerdo con Defaz (2016), estas alteraciones son las más frecuentes y se superan a lo largo del proceso de duelo.

Trastornos del Sueño

Es común que las personas que se encuentran en las primeras fases del duelo presenten trastornos del sueño (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Estos pueden consistir en dificultad para dormir o para levantarse temprano en la mañana. En los duelos normales, suelen solucionarse por sí solos, pero en algunos casos, la persona necesita de intervención médica. A veces, según Guillem, Romero & Oliete (s.f.), pueden reflejar algunos de los temores que tenga el doliente, como el miedo a soñar, el miedo a estar solo en la cama o el miedo a no despertar.

Trastornos Alimentarios

Esta alteración se puede expresar comiendo mucho o poco, aunque la disminución en la ingesta es un comportamiento que se reporta con más frecuencia (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Por ejemplo, en la práctica clínica, según Casali (2020), se nota que la aparición de la anorexia y la bulimia se relaciona, en muchos casos, con la dificultad de elaborar el duelo por la pérdida de una persona, es decir, de un vínculo que es importante para quien lo vive.

Comportamiento Distraído

En correspondencia con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), los individuos que han experimentado una pérdida recientemente se pueden encontrar a sí mismas actuando de manera distraída y haciendo cosas que, en última instancia, les ocasionan incomodidad o les hacen daño.

Aislamiento Social

En correspondencia con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), es habitual que las personas que están atravesando por el proceso de duelo, disminuyan sus contactos sociales a los estrictamente necesarios y eviten las relaciones con individuos con los que anteriormente frecuentaban.

Soñar con el Difunto

Es bastante habitual tener sueños con relación a la persona que falleció, tanto sueños normales como pesadillas o sueños angustiosos (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). En algunas ocasiones, de conformidad con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), estos sueños sirven para proporcionar una pista de diagnóstico con respecto a la situación de la persona en el curso de su duelo.

Evitar los Recuerdos del Fallecido / Visitar Lugares que Frecuentaba el Difunto

Algunos individuos evitarán lugares o cosas que les ocasionan sentimientos dolorosos (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Por ejemplo, pueden esquivar el lugar de la muerte de la persona que falleció, el cementerio o los elementos que les recuerden al ser querido que han perdido. Cuando la persona se “deshace" rápidamente de todas las cosas relacionadas con el difunto, deshaciéndose de ellas o haciéndolas desaparecer de cualquier manera, puede conducir a un duelo complicado. En correspondencia con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), visitar lugares que frecuentaba el difunto es lo contrapuesto al comportamiento de evitar los recuerdos de la persona que falleció y, en muchas ocasiones, destacar esta conducta refleja el miedo a olvidar al difunto.

Llorar y/o Suspirar

El llanto constituye una forma natural de expresar el dolor y la tristeza sentida, por consiguiente, es importante permitir su libre expresión (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). El llanto frecuente suele disminuir a medida que pasan los días y se realizan conscientemente las tareas de duelo. Según Guillem, Romero & Oliete (s.f.), suspirar es también un comportamiento que se observa a menudo entre las personas en duelo, que se correlaciona con la sensación física de falta de aire.

Buscar y Llamar en voz Alta

En caso de que no se haga verbalmente, se puede hacer de manera subvocal (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). En correspondencia con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), este tipo de búsqueda, en muchas ocasiones, puede deberse a que la persona no acepta plenamente el hecho de la muerte y su irreversibilidad desde el punto de vista físico, por lo que las medidas orientadas a lograr la aceptación de lo ocurrido evitan la realización de conductas no adecuadas.

Llevar y Atesorar Objetos

Con el fin de perpetuar la presencia del ser querido fallecido en su entorno, desvían su atención a objetos asociados con esa persona y así, los mantienen cerca permanentemente (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Con esta medida, según Guillem, Romero & Oliete (s.f.), algunos logran aceptar lentamente la realidad de la muerte de su ser querido y utilizan estos objetos para mitigar parcialmente su ausencia; sin embargo, si estas experiencias persisten durante un período de tiempo más prolongado en el proceso de duelo, pueden ser indicios de un duelo complicado.

Hiper o Hipoactividad

En correspondencia con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), algunas personas, como manifestación de su ansiedad, mantienen un comportamiento inquieto constante y un estado de atención a todo y a todos, lo que conduce a un agotamiento severo en un corto período de tiempo.



Alteraciones Afectivas

Las alteraciones afectivas son fundamentales en un proceso de duelo, puesto que, se relacionan con las emociones y con los sentimientos que emergen en el proceso de duelo (Defaz, 2016). En pocas palabras, según Guillem, Romero & Oliete (s.f.), se relaciona con los sentimientos, es decir, con lo emocional, con el área donde el doliente se encuentra con mayor frecuencia en este momento.

Tristeza

La tristeza es el sentimiento más frecuente y persistente en todo el proceso de duelo, y es el primero que reaparece cuando se recuerda el hecho (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Sin embargo, algunas personas intentan disfrazar estos sentimientos a lo largo del día, llenándose de actividades (Maya, 2014). Por consiguiente, es importante enfatizar que evitar la tristeza puede llevar a la persona a un duelo complicado. Este sentimiento no se manifiesta necesariamente a través del comportamiento de llorar, aunque sí lo hace así con frecuencia (Maya, 2014). El llanto es una señal que evoca una respuesta de compresión y de protección por parte de los demás y establece una situación social en la que se anulan las leyes normales del comportamiento competitivo (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Según Guillem, Romero & Oliete (s.f.), la tristeza suele ir acompañada de sentimientos de soledad, fatiga e impotencia.

Enojo

Después de una pérdida, se experimenta con frecuencia ira y agresividad, y se puede sentir enojo hacia el ser que ha partido por dejarlos solos e incluso hacia la vida por arrebatarles lo que aman (Maya, 2014). La ira y la agresividad que experimenta el deudo son indiscriminadas y se dirigen hacia el exterior, hacia sí mismo y hacia el fallecido (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Conforme con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), estas actitudes pueden provocar conflictos con los demás, fomentar intentos de suicidio e intensos sentimientos de culpa cuando se tiene consciencia de que el ser querido u otras personas inocentes son objeto de su enfado.

De la misma forma,cuando se pierde a alguien importante, se tiende a la regresión, a sentirse desamparado e incapaz de existir sin esa persona, lo que también provoca mucha ira y frustración (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Los sentimientos de rabia y la conducta derivada, la agresividad, pueden surgir por la ansiedad ante el peligro y la frustración por la insatisfacción de las necesidades de reunión del deudo. De acuerdo con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), otros sentimientos posteriores, como los de culpa, la disminución de la autoestima, los deseos de muerte o los intentos de suicidio, aparecerán en una elaboración mental posterior, es decir, en el intento de la persona por comprender lo que le está sucediendo.

Después de un primer momento, difícil de precisar, mantener sentimientos hostiles implicaría un esfuerzo constante por no dejar al ser querido (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Mientras que haya rabia contra alguien, siempre se tiene la esperanza de poder hacer algo, o la mágica posibilidad de que lo que ha pasado pueda cambiar. Por consiguiente, de acuerdo con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), la persistencia de la rabia es incompatible con la aceptación de la muerte.

Culpa

La culpa ante la muerte surge como parte de la negación de la realidad, en la que el doliente se juzga a sí mismo y se acusa por no haber hecho algo para mantener con vida a su ser querido, aún cuando no tenga relación directa con el hecho (García, García & Portillo, 2020). Ante la culpa, el doliente necesita sentir el perdón del otro, sin embargo, por la ausencia de éste, la situación se vuelve más compleja. La culpa suele manifestarse normalmente en relación con algo que sucedió o con algo que se descuidó en el momento de la muerte (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Sin embargo, la mayoría de las veces, en correspondencia con Maya (2014), la culpa es irracional y se alivia con el enfrentamiento con la realidad.

Ansiedad

La ansiedad puede variar desde un ligero sentimiento de inseguridad hasta severos ataques de pánico, y cuanto más intensa y persistente sea, más sugiere una reacción patológica de duelo (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). La ansiedad proviene de dos fuentes: el temor a no poder cuidarse a sí mismo o a otros miembros de la familia y la conciencia más intensa de la muerte personal, que se acentúa por la muerte de un ser querido (Maya, 2014; Guillem, Romero & Oliete, s.f.)). De la misma forma, la ansiedad puede manifestarse como consecuencia de los miedos que ahora se están generando, no solo sobre la propia salud y bienestar, sino también la los de otros seres queridos (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). El miedo existe porque se ve la dualidad de los hechos: se desea seguir viviendo, pero se piensa que le puede pasar lo mismo que a la persona que acaba de fallecer. En esa dualidad, en correspondencia con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), se encuentra el fundamento del temor.

Apego

Por un lado, el apego a una persona causa gran parte del dolor posterior ante su pérdida (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Por otro lado, el desapego es el esfuerzo esencial para minimizar el dolor en todo tipo de relaciones, y se logra disfrutando el presente y ocupándose de la acción. En el duelo, de acuerdo con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), el apego hacia el amado ausente se puede desplazar hacia sus objetos, sus “huellas” y el dolor que provoca su recuerdo, que hace que el difunto se sienta vivo y cercano. De la misma forma, en correspondencia con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), es común que se quiera permanecer triste, rechazar el placer y tener una expresión y una actitud de víctima y sufriente, para tener “presente” al ser querido y recibir beneficios secundarios en el entorno.

Finalmente, el dolor y el sufrimiento de la pérdida pueden ser, en algunos individuo, de naturaleza aditiva y debido a la intensidad de los síntomas, a estas personas les generan tal dependencia que no pueden abandonarlos (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Esta dependencia por el ser fallecido facilita al doliente la creación de nuevos vínculos con otras personas o con su propio dolor. En correspondencia con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), esto puede provocar un duelo persistente o patológico.

Ausencia de Sentimientos

Se experimenta anestesia emocional o embotamiento sensorial justo después de saber la noticia de la muerte del ser querido (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Este sentimiento dura desde unos momentos hasta unos días y se siente como una extrañeza por no poder experimentar el dolor natural. La persona se queda confundida, distraída y aburrida sin notar lo que pasa. A veces siente culpa por no sentir, aparentemente, un dolor severo, o por los cercanos que lo ven como extraño y distante, desvinculado del presente y actuando de forma automática. Según Guillem, Romero & Oliete (s.f.), probablemente suceda porque hay demasiadas emociones que afrontar y sería muy abrumador dejar que todas se vuelvan conscientes; entonces, la persona experimenta la insensibilidad como protección de su flujo de emociones.



Alteraciones Cognitivas

En correspondencia con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), se refiere a los cambios a nivel de creencias y conceptos, es decir, se comprometen la lucidez y la claridad mental, y puede generar malestar al no tener claro lo que está sucediendo.

Trastornos de la Memoria, la Atención y la Concentración

Se experimentan trastornos de la atención porque se está inmerso en un flujo incesante de pensamientos y sentimientos que no se puede controlar (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Esto dificulta la concentración. Además, según Guillem, Romero & Oliete (s.f.), se pueden presentar pequeños “vacíos” en la memoria, como un mecanismo de defensa ante eventos dolorosos; a menudo, se disminuye la capacidad de memorizar actos del presente que no tengan alto impacto

Incredulidad y Confusión

La incredulidad es el primer pensamiento que se tiene cuando se conoce una muerte, especialmente si la muerte ocurre repentinamente (Sacón, 2020). Se pierde la confianza en lo que antes la infundía, por tanto, todas las teorías que tenían influencia se someten a una rigurosa prueba de credibilidad (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Esto, junto con el cansancio mental y físico, suele generar confusión con pérdida de claridad previa al duelo (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Conforme con Sacón (2020), las personas parecen incapaces de ordenar sus pensamientos, tienen dificultad para concentrarse y olvidan las cosas.

Preocupación y Pensamientos Repetitivos

Se tiene una obsesión con pensamientos sobre el difunto (Sacón, 2020). A veces incluyen pensamientos obsesivos sobre cómo recuperar a la persona perdida (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). La preocupación puede tomar la forma de pensamientos intrusivos o imágenes del sufrimiento o de la muerte del difunto (Sacón, 2020). A veces, en correspondencia con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), las personas se quedan durante horas y días rumiando sobre la misma idea, sobre todo un "supuesto si", que no los deja descansar.

Sentido de Presencia

Se trata del equivalente cognitivo de la experiencia de anhelo que experimentan las personas en duelo (Sacón, 2020). Ellas pueden creer que el fallecido, de alguna manera, sigue existiendo en la dimensión espacial y temporal de los seres vivos (Sacón, 2020). Esta creencia puede surgir en los momentos posteriores a la muerte (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Sin embargo, a medida que avanzan los días, de conformidad con Guillem, Romero & Oliete (s.f.), la sensación de la presencia del ser querido va disminuyendo.

Alucinaciones

Entre los comportamientos normales de las personas en duelo, se incluyen las alucinaciones visuales y auditivas, ya que son una experiencia normal (Sacón, 2020). Estas alucinaciones suelen ser experiencias ilusorias breves que aparecen en las semanas posteriores a la pérdida y, por lo general, no anuncian una experiencia de duelo más difícil o complicada (Guillem, Romero & Oliete, s.f.). Aunque pueden sorprender a algunos, a muchos otros les resultan útiles. Guillem, Romero & Oliete (s.f.) plantean que, con el reciente interés por el misticismo y la espiritualidad, es interesante especular si se trata realmente de alucinaciones o quizás de algún otro tipo de fenómeno metafísico.



Referencias

  1. Casali, C. (2020). EL DUELO Y LOS TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN. TRIA Centro de Tratamiento e Investigación de Anorexia, Bulimia y Obesidad. Recuperado 11 September 2021, a partir de https://www.triacentro.com/el-duelo-y-los-trastornos-de-alimentacion/

  2. García, S., García, J., & Portillo, S. (2020). DIAGNÓSTICO Y CREACIÓN DE UN PROGRAMA DE INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA DE LOS PROCESOS DE AFRONTAMIENTO ANTE LA PÉRDIDA DE VIDAS HUMANAS QUE SE MANIFIESTAN EN LAS PERSONAS TRABAJADORAS DE INSTITUCIONES QUE BRINDAN ATENCIÓN EN EMERGENCIAS DE LA REGIÓN METROPOLITANA DE SAN SALVADOR. Ri.ues.edu.sv. Recuperado 7 September 2021, a partir de http://ri.ues.edu.sv/id/eprint/21349/1/14103788.pdf

  3. Guillem, V., Romero, R., & Oliete, E. MANIFESTACIONES DEL DUELO. Seom.org. Recuperado 7 September 2021, a partir de https://seom.org/seomcms/images/stories/recursos/sociosyprofs/documentacion/manuales/duelo/duelo08.pdf

  4. Hairston, S. (2019). How Grief Shows Up In Your Body. WebMD. Recuperado 11 September 2021, a partir de https://www.webmd.com/special-reports/grief-stages/20190711/how-grief-affects-your-body-and-mind

  5. Maya, C. (2014). La vejez y la Tanatología: Homenaje a la vida. Tanatologia-amtac.com. Recuperado 7 September 2021, a partir de http://www.tanatologia-amtac.com/descargas/tesinas/254%20La%20vejez.pdf

  6. Ruiz, M. Duelo emocional: ¿cómo superarlo?. MariangelRuiz. Recuperado 7 September 2021, a partir de https://mariangelruiz.com/duelo-emocional-como-superarlo/

  7. Sacón, S. (2020). DUELO Y SU INFLUENCIA EN LAS ALTERACIONES COGNITIVAS EN ADOLESCENTE DE 14 AÑOS. Dspace.utb.edu.ec. Recuperado 11 September 2021, a partir de http://dspace.utb.edu.ec/bitstream/handle/49000/9017/E-UTB-FCJSE-PSCLIN-000399.pdf?sequence=1&isAllowed=y

553 visualizaciones0 comentarios

Comments

Rated 0 out of 5 stars.
No ratings yet

Add a rating
bottom of page