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La Rabia en el Proceso del Duelo

Actualizado: 2 feb

Es completamente normal que el ser humano experimente ira o rabia cuando se enfrenta a la pérdida de un ser querido (Arévalo, s.f.). Sin embargo, estos sentimientos suelen ser malinterpretados, lo que dificulta su expresión (Murray, 2019).  De conformidad con Sabater (2020), la complejidad de estas emociones radica en la dificultad de gestionar el cúmulo de sensaciones que surgen, donde la ira y la incomprensión ante lo sucedido transforman el carácter del individuo y lo sumergen en un estado de profunda vulnerabilidad.

William Shakespeare solía expresar que el llanto hace que el duelo sea menos profundo, pero cuando la persona no se permite el desahogo emocional, se convierte en una carga que la hunde cada vez más en el pozo del desconsuelo (Sabater, 2020). De todas las etapas del duelo propuestas por Elisabeth Kübler - Ross, la segunda, caracterizada por la ira y la frustración, es probablemente la más conflictiva. En esta etapa, la persona toma plena consciencia del fallecimiento del ser querido, pero en lugar de aceptarlo, se rebela. La mente busca culpables, lo que genera sentimientos de injusticia, resentimiento y enfado que se arraigan de forma profunda. Las emociones se convierten en un viento furioso que agita constantemente la ropa tendida en una cuerda, deformándola y queriéndola arrancar de su atadura. Según Sabater (2020), a persona anhela tener el control, pero se siente incapaz, ya que la rabia en el proceso del duelo se transforma en furia y, con frecuencia, la convierte en alguien que no es.



¿Cómo se Manifiesta la Rabia en el Proceso de Duelo?

La ira surge como una respuesta natural ante la pérdida de un ser querido, tan normal como la tristeza o el miedo (Pastor, 2021). Esta emoción instintiva permite al ser humano afrontar lo que el cerebro interpreta como una amenaza (Sabater, 2020). La muerte de un ser querido transforma la vida del doliente, generando enojo hacia la vida, las creencias familiares e incluso hacia el fallecido, quien, en cierto modo, abandona al deudo. Experimentar tales realidades es completamente normal. Es más, diversos estudios mencionan que realmente no hay duelos "normativos". Por consiguiente, cada persona procesa y afronta el dolor de manera individual. Ahora bien, de acuerdo con Sabater (2020), algunos duelos pueden ser complicados, como el duelo congelado o retrasado, en el que la pérdida no resuelta se mantiene a lo largo de los años, lo que en muchos casos, conduce a la depresión.

Obsesión con lo Sucedido

Cuando una persona pierde a un ser querido, frecuentemente se hacen demasiadas preguntas (Sabater, 2020). Durante este proceso, es común formular preguntas llenas de rabia: ¿Por qué? ¿Por qué ella o el? ¿Por qué no fue al médico antes? ¿Por qué Dios lo hizo sufrir tanto? ¿Por qué todavía no hay tratamiento para esta enfermedad? Estas ideas se convierten en puntos fijos y obsesivos en la mente del doliente, atrapándolo en su proceso de duelo. Según Sabater (2020), la obsesión por lo sucedido, la búsqueda de explicaciones y culpables alimenta la propia rabia.

Hipersensibilidad

La rabia en el proceso de duelo conduce, en muchos casos, a que la persona sufra una hipersensibilidad (Sabater, 2020). De repente, cualquier estímulo inesperado, noticia o acontecimiento repentino afecta intensamente al doliente. De acuerdo con Sabater (2020), todo lo sobredimensiona negativamente, cualquier cosa le afecta de forma descontrolada e incluso devastadora.

Cambio de Personalidad y de Carácter

Una cosa que se debe entender sobre la rabia es que tiene un poder transformador (Sabater, 2020). El doliente pierde la motivación, desaparece la paciencia y el interés, incluso deja de conectar con las personas. De la misma forma, la empatía se reduce, puesto que el sufrimiento lo obliga a centrarse únicamente en sí mismo (Sabater, 2020). En pocas palabras, conforme con Gil (2017), la ira en el duelo puede generar respuestas de evitación y puede llevar a la introspección y al enclaustramiento como respuesta adaptativa al desarrollo de su proceso.



¿Cómo Afrontar la Ira?

Las emociones no se controlan, sino que surgen, se experimentan y se gestionan (Pastor, 2021). Si las personas tratan de ejercer un control estricto sobre ellas, se provoca la opresión y se produce una tensión interna que buscará otro espacio para salir. Muchas veces, según Pastor (2021), la represión se manifiesta a través de somatizaciones o de formas que no benefician al individuo, ya sea de manera abrupta o dirigida hacia la persona más cercana en ese momento.

Reconocer y Aceptar la Ira

Este primer paso es fundamental, ya que permite a las personas reflexionar sobre las causas de su enojo y, lo que es más importante, les permite descubrir formas constructivas de lidiar con este sentimiento (Arévalo, s.f.). Por consiguiente, de conformidad con Arévalo (s.f.), reconocer la ira puede ayudar a evitar comportamientos destructivos, como el consumo de drogas ilícitas o alcohol en exceso.

Perdonar

Olvidar los insultos puede ser complejo, pero ¿qué sucede cuando el daño lo ha causado alguien que ya no está presente? Perdonar, incluso después de la muerte del ser querido que causó el daño, permite eliminar de la mente los pensamientos negativos que alimentan la ira (Arévalo, s.f.). No obstante, según Arévalo (s.f.), perdonar no implica aceptar lo que la otra persona hizo, sino dejar de usar ese hecho en su contra y evitar que la ira domine a la persona.

Escribir

Escribir o llevar un diario puede ayudar a la persona a analizar por qué está enojada, describir cómo se siente y cómo reacciona ante esa emoción (Arévalo, s.f.).  Cabe destacar que las emociones son reales, pero no siempre son racionales, es decir, no siempre son lógicas. De conformidad con Arévalo (s.f.), cuando las personas escriben sobre lo que sienten, no solo seleccionan cognitivamente lo que les gustaría ver, sino que también eligen la mejor manera de afrontarlo.

Hacer Ejercicio

El ejercicio físico se presenta como una alternativa beneficiosa para la liberación de la ira (Murray, 2019). Ya sea a través de una caminata tranquila, un deporte grupal o una visita al gimnasio, la actividad física proporciona una salida tangible a esta emoción. A su vez, el ejercicio genera la secreción de endorfinas, sustancias que contribuyen a mejorar el estado de ánimo (Murray, 2019). Estas endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad o del placer, brindan al cuerpo una sensación de bienestar y tranquilidad (Arévalo, s.f.). Según Arévalo (s.f.), las endorfinas actúan como un impulso fundamental para que las personas puedan superar las crisis personales.

Ser Compasivo

a ira y la compasión son dos emociones que se encuentran en polos opuestos (Arévalo, s.f.). El Dalai Lama ha destacado que la compasión representa el camino más efectivo hacia la tranquilidad. Cuando un individuo logra comprender el sufrimiento ajeno y decide actuar para aliviarlo, la ira se disipa y se abre paso a una perspectiva positiva. Sin embargo, la compasión también debe dirigirse hacia uno mismo. Conforme con Arévalo (s.f.), esto implica que, a pesar de reconocer aspectos negativos en el propio ser, se opta por cultivar sentimientos positivos.

Buscar Ayuda

En caso de experimentar sentimientos de ira extrema o una falta de control sobre la misma, se recomienda buscar ayuda profesional (Miller, s.f.). En correspondencia con Arévalo, es importante buscar un profesional de la salud mental que posea la formación y las herramientas necesarias para ayudar a la persona a gestionar y a dejar ir los sentimientos de rabia, puesto que, la ira no resuelta puede convertirse en un síntoma de depresión.



Referencias

  1. Arévalo, L. Lidiar con la ira durante el duelo. AARP. Recuperado 7 September 2021, a partir de https://www.aarp.org/espanol/recursos-para-el-cuidado/expertos/Lyda-Arevalo-Flechas/info-2015/ira-duelo-rabia-perdida.html

  2. Gil, J. (2017). EL DUELO EN UNA SOCIEDAD GLOBALIZADA: ESTUDIO COMPARATIVO DE LA EXPERIENCIA DEL DUELO DE DIFERENTES CULTURAS EN MALLORCA.. Tesisenred.net. Recuperado 7 September 2021, a partir de https://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/565414/tjgb1de1.pdf?sequence=1&isAllowed=y

  3. Miller, A. Dealing With the Anger Stage of Grief. Dying.lovetoknow.com. Recuperado 14 September 2021, a partir de https://dying.lovetoknow.com/coping-grief/dealing-anger-stage-grief

  4. Murray, J. (2019). Why we need to talk about anger in grief. Marie Curie. Recuperado 14 September 2021, a partir de https://www.mariecurie.org.uk/talkabout/articles/anger-in-grief/253186

  5. Pastor, P. (2021). El enfado y la rabia en el duelo: por qué sentimos ira ante la muerte. Fundación Mario Losantos del Campo. Recuperado 7 September 2021, a partir de https://www.fundacionmlc.org/enfado-y-rabia-duelo/

  6. Sabater, V. (2020). La rabia en el proceso del duelo. La Mente es Maravillosa. Recuperado 7 September 2021, a partir de https://lamenteesmaravillosa.com/la-rabia-en-el-proceso-del-duelo/

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Luigi Becerra
Luigi Becerra
Sep 30, 2021

Muchas veces,aunque sea un suceso ya anunciado por una larga enfermedad ,al momento de enfrentarse a esa perdida de un ser querido nos hace rebelarnos contra todo y contra todos y en ese momento nos parace tan dificil si no ;imposible de superar algun dia.

Y creo que en mejor de los casos,es la gente mas cercana y que en verdad te ama quienes en verdad te logran rescatar de ese abismo de dolor,rebeldia y fustracion.

Atte:Luigi Becerra.Saludos Jarochos.

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Estoy de acuerdo contigo! Esta rabia es tan incontrolada y tan grande que hace que nos rebelemos contra todo y todos. Sin embargo, ahí es donde uno se percata con que personas cuenta de verdad. Saludos ☺️

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