top of page

El Origen del "Amor Platónico": Entre Mitos y Realidades

Actualizado: 13 feb

Platón fue uno de los pioneros de la filosofía griega, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles (Alós, 2018). Su pensamiento único marcó una diferencia en el mundo, puesto que, creó La Academia, una organización destinada a potenciar la inteligencia y fomentar el pensamiento claro entre los individuos (Villarroel, 2018). Su objetivo era lograr lo que llamaba “eudamonia", o la realización plena del individuo. En este proceso de crecimiento personal, uno de los aspectos más destacados es el amor (Villarroel, 2018), el cual, de acuerdo con Ortiz (2013), es una de las características mas importantes en la vida de las personas.



La Universalidad del Amor

Diversos artistas, filósofos, poetas, e incluso neurocientíficos y psicólogos, han intentado entender qué es el amor (Vargas, 2020). Sin embargo, definir este concepto se complica debido a la diversidad de usos, significados y sentimientos asociados a él (Alós, 2018). Por lo tanto, en correspondencia con Alós (2018), uno de los elementos fundamentales del amor es que es un concepto universal relacionado con la afinidad entre las personas.

En castellano, la palabra "amor" abarca una amplia gama de emociones y sentimientos (Alós, 2018). Va desde el deseo apasionado e íntimo característico del amor romántico hasta la cercanía emocional asexual que define el amor familiar. También incluye la profunda devoción o unidad asociada al amor religioso (Alós, 2018). Según Ortiz (2013), el amor impulsa a hacer y a experimentar aquello que el cuerpo biológico no puede comprender, que es lo heroico; por ejemplo, por amor, se abandona la paz y la comodidad para consagrar la vida al servicio de los demás, ya sea para curar a los enfermos o para enseñar a los niños.

Desde un punto de vista budista, el amor es el deseo de que todos los seres sean felices y tengan causas de felicidad (Alós, 2018). Este deseo incluye a todos los seres sin excepción, tanto a personas cercanas, como personas neutrales y hasta enemigos. También se contempla el concepto de compasión, es decir, el deseo de que todos los seres estén libres del sufrimiento y de sus causas. En correspondencia con Alós (2018), tanto el amor como la compasión budista establecen un punto de vista diferente al que se oye normalmente.

No obstante, independientemente del tipo de amor del que se esté hablando, las emociones que están presentes son extremadamente intensas y, en algunos casos, pueden considerarse irresistibles, siendo imposible escapar de ellas (Alós, 2018). De conformidad con Alós (2018), el amor, en sí mismo, es un facilitador importante de las relaciones humanas; por lo que es una fuente de inspiración para las artes y un objeto de estudio para la psicología.



El Acto Arrogante y la Sombra de la Incompletitud

Según Platón, lo bello se equiparaba a lo justo, lo bueno y lo verdadero (Alós, 2018). En este contexto, el amor perseguía estos elementos, ya que los necesitaba para completarse, lanzándose en su búsqueda (Alós, 2018). En su discurso socrático, Platón describió a una raza anterior de personas que tenían las características de ambos sexos (Fischer, 2019). En correspondencia con Fischer (2019), eran seres con cuatro piernas, cuatro brazos y dos caras unidas en una misma cabeza: eran cuerpos perfectos, a los que categorizó como andróginos.

Según el mito, estos seres eran tan poderosos que, en un arrebato de orgullo, contemplaron desafiar a los dioses olímpicos (Fischer, 2019). Cuando Zeus se percató de sus intenciones, los dividió en dos, dando origen a la separación entre hombres y mujeres. En correspondencia con Fischer (2019), desde entonces, el ser humano nace con un sentido de incompletitud, y a lo largo de su vida busca recuperar lo perdido por un simple acto de arrogancia.

Una vez encontrado, el individuo recupera su fuerza original, y la sensación de carencia puede eventualmente desvanecerse (Fischer, 2019). En pocas palabras, de acuerdo con Villarroel (2018), la filosofía de Platón explica que el hombre busca amar con el propósito de sentirse completo, puesto que, para él, cada ser humano no es más que una mitad de una persona que fue separada de su totalidad, por lo que la búsqueda de la otra mitad es algo completamente razonable. Sin embargo, en correspondencia con Fischer (2019), es interesante destacar que Platón no se refería exclusivamente al amor heterosexual, sino que también sugiere la posibilidad de seres compuestos por dos atributos masculinos o femeninos, reconociendo así la homosexualidad como una de las variables posibles en esta concepción.



Más Allá del Cuerpo

Para Platón, eros fue una excusa para buscar un nivel superior de conocimiento (Fischer, 2019). Para comprender esto, es crucial entender que la doctrina platónica se fundamentó en el Mundo de las Ideas, descrito en el Mito de la Caverna (Fischer, 2019). Esto explica que, paradójicamente, la belleza era inalcanzable pero también omnipresente (Torres, s.f.). De conformidad con Torres (s.f.), Platón sostenía que el mundo percibido a través de los sentidos expresaba dos realidades: una material, que abarcaba todo lo percibido a través de los sentidos, y otra ideal, en la que se encontraba la esencia de la belleza.

Esta dualidad explica por qué la esencia de la belleza puede encontrarse en todos los lugares y en todos los individuos imaginables, dependiendo del nivel en cual la virtud permite vislumbrar el mundo ideal en la materialidad que rodea a las personas (Torres, s.f.). Es entonces cuando, según Fisher (2019), el amor actúa únicamente como un estímulo para que el ser humano descubra una experiencia sutil de belleza, de la cual, de otro modo, estaría cegado.

Según la perspectiva de este filósofo, las personas no se enamoraban de otras, sino de los requisitos de belleza que encontraban en ellas (Torres, s.f.). Según Platón, cuando las personas se encontraban con la belleza, surgía el amor, definido como un impulso o una determinación que empujaba a los individuos a explorar y contemplar esa belleza (Alós, 2018). De esta forma, el amor platónico no se trata de un amor inalcanzable o imposible, sino de un amor que trasciende los límites de la belleza física, quizás siendo eso lo difícil de conseguir. Por tanto, según Alós (2018), se trata de una serie de fases que ocurren gradualmente.

La primera fase es la belleza corporal, que comienza con un sentimiento de amor por un cuerpo bello en particular y se desarrolla para apreciar la belleza en general (Alós, 2018). En otras palabras, según Ortiz (2013), el amor por la belleza corporal es una educación estética, es decir, se ama un cuerpo, y mas allá se ve que la belleza no se limita a un solo cuerpo, sino que la belleza de un cuerpo es hermana gemela del otro, y no solo las personas son bellas, sino que, hay belleza en todo: en la naturaleza, en los animales, en las montañas y en las nubes.

El segundo paso es el amor por la belleza de las almas, por la belleza moral, por el comportamiento, donde, después de superar la barrera de apreciar y enamorarse del aspecto físico de una persona, los individuos se enfocan en el interior de esta; teniendo que ver con lo relacionado al plano moral y cultural de la persona (Alós, 2018; Ortiz, 2013). En esta fase, el amor trasciende de lo corporal y se dirige al alma (Alós, 2018). De acuerdo con Ortiz (2013), se prefiere un alma bella a un cuerpo bello, un buen carácter a unos ojos verdes, un corazón sabio a unas piernas largas; hay una belleza interior que se valora más que la física.

La tercera fase es la belleza de la sabiduría, donde el camino de apreciar la belleza del alma conduce al amor por los conocimientos, a las ideas, y va más allá de la persona amada (Alós, 2018). En otras palabras, conforme con Ortiz (2013), a partir de ahora la persona es capaz de reconocer lo bello en todas las actividades y leyes, desarrollando el amor por el conocimiento, las proyecciones del espíritu, las ciencias y las artes, alcanzando lo más alto: el amor por lo bello.

En esta última fase, se da la belleza en sí misma (Alós, 2018). Cuando la persona logra superar las tres fases anteriores, se abre una puerta nueva y definitiva, ofreciendo la oportunidad de experimentar el amor por la belleza desprendida de cualquier objeto o sujeto. Este último paso se caracteriza por conocer la belleza de manera apasionada, desinteresada y pura, un sentimiento que no se distorsiona ni cambia con el tiempo. Por consiguente, en correspondencia con Alós (2018), no se trata de un amor imposible en sí mismo, sino que se basa en la apreciación de las ideas y de las formas perfectas, inteligibles y eternas.



Desmitificando el Amor Platónico

Platón no era tan egocéntrico como para ponerle su nombre a una de sus contribuciones filosóficas (Torres, s.f.). La expresión "amor platónico" fue acuñada por primera vez por Marsilio Ficino en el siglo XV (Alós, 2018). Este tipo de amor se centra en la belleza del carácter y la inteligencia de una persona, más que en su apariencia física. Sin embargo, es un amor que solo existe en el mundo de las ideas, donde se considera perfecto e incorruptible (Alós, 2018). Por tanto, de acuerdo con Torres (s.f.), es bastante difícil que se utilice este concepto con la misma precisión con la que lo utilizaba Platón, puesto que, tanto el contexto como la forma de pensar han cambiado significativamente desde la época de Atenas hace más de 2000 años.

Platón basó su teoría completamente en el mundo de las ideas, dejando poco espacio para pautas concretas sobre cómo experimentar adecuadamente el amor, como si la forma de moverse y actuar en un espacio físico fuera fundamental (Torres, s.f.). Según Platón,la pureza del sentimiento amoroso no era alcanzable, ya que el amor no se fundamentaba en intereses, sino en la virtud (Alós, 2018). Es decir, de acuerdo con Alós (2018), sería un amor perfecto, y la perfección es solo una ilusión en el mundo real, posible solo en el mundo de las ideas.

Por esta razón, el amor platónico es un tipo de amor que, para Platón, no solo se manifestaba físicamente, sino que también estaba vinculado a un objeto de deseo más allá de lo material (Torres, s.f.). En este sentido, según Alós (2018), el término es coherente con lo que exalta este filósofo en relación al amor; sin embargo, solo abarca una pequeña parte de lo que implica la noción completa de amor platónico, convirtiéndolo en una expresión coloquial y en un error común.



Referencias

  1. Alós, D. (2018). ¿Qué es el Amor Platónico?. La Mente es Maravillosa. Recuperado 24 May 2021, a partir de https://lamenteesmaravillosa.com/que-es-el-amor-platonico/

  2. Fischer, A. (2019). Pasos que Debes Seguir Para Encontrar al Amor de tu Vida. Culturacolectiva.com. Recuperado 24 May 2021, a partir de https://culturacolectiva.com/historia/que-es-el-amor-platonico-segun-la-filosofia

  3. Ortiz, S. (2013). ¿Qué nos Enseña Platón del Amor?. Revista Esfinge. Recuperado 24 May 2021, a partir de https://www.revistaesfinge.com/2013/10/que-nos-ensena-platon-del-amor/

  4. Torres, A. (s.f.). Amor platónico: una guía para amar en tiempos modernos. Psicologiaymente.com. Recuperado 24 May 2021, a partir de https://psicologiaymente.com/pareja/amor-platonico-guia-amar-tiempos-modernos

  5. Torres, A. (s.f.). La Teoría del Amor de Platón. Psicologiaymente.com. Recuperado 24 May 2021, a partir de https://psicologiaymente.com/psicologia/teoria-del-amor-platon

  6. Vargas, M. (2020). Qué es el Amor y Cuál es su Verdadero Significado. Marca de Mujer. Recuperado 29 May 2021, a partir de https://marcademujer.com/que-es-el-amor/

  7. Villarroel, M. (2018). El Amor Platónico: la filosofía del romance según Platón. culturizando.com. Recuperado 24 May 2021, a partir de https://culturizando.com/amor-platonico-la-filosofia-del-romance-segun-platon/

114 visualizaciones0 comentarios

Comments

Rated 0 out of 5 stars.
No ratings yet

Add a rating
bottom of page