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El Proceso de Duelo en los Niños

Muchos adultos sostienen la creencia de que los niños no comprenden la muerte ni se ven afectados por ella, pero esta suposición es incorrecta (Ortego, s.f.). Se ha notado que los niños tienden a vivir más en el presente, poseen períodos de atención más cortos y se distraen con facilidad, lo que les permite “olvidar" su dolor con mayor frecuencia, dando la impresión de que nada ha sucedido. Sin embargo, esto no implica que hayan olvidado a la persona fallecida o que no la extrañen (Ortego, s.f.). Por esto, es importante que los adultos ayuden a los niños a expresar sus emociones (Taberno, 2019). Afortunadamente, se ha observado que la mayoría de los niños logran gestionar su dolor sin mayores complicaciones. Sin embargo, es igualmente importante conocer estrategias para ayudarlos y así comprender mejor el proceso de duelo infantil. Conforme con Taberno (2019), la manera en que los adultos gestionan su dolor de perder a alguien influirá en el proceso de duelo de los niños que los rodean.



El Duelo Infantil

El duelo se asocia comúnmente con la muerte, pero este proceso también abarca otras formas de pérdida, como la pérdida de una mascota, la pérdida de un objeto importante, entre otras (Taberno, 2019). En resumen, el duelo es el proceso de ajuste emocional que sigue a cualquier pérdida. Sin lugar a dudas, la muerte de un ser querido es la situación más difícil que se tiene que enfrentar. La muerte provoca una serie de emociones, como dolor, tristeza, soledad, entre otras, y todas estas emociones necesitan ser expresadas para poder ser gestionadas (Taberno, 2019). La forma en que los niños gestionan estas emociones depende de varios factores, como la etapa evolutiva de desarrollo en la que se encuentran, su temperamento, su entorno social y, en particular, la actitud de los adultos que los rodean (Arbizu, Kantt & Cepeda, 2020). De acuerdo con Sánchez (2013), la forma en que se procesan las experiencias de pérdida en la infancia determinará la capacidad de afrontar experiencias posteriores de pérdida.

Por lo general, los adultos no están preparados para elaborar un duelo, ya que no suelen hablar de la muerte, del abandono o de la separación (Taberno, 2019). Sin embargo, los niños alcanzan una comprensión de la enfermedad y de la muerte a través de un proceso que depende de su nivel evolutivo y de su madurez cognitiva (Ortego, s.f.). Por eso, es vital que el niño esté acompañado por personas que le provea la contención y las defensas externas necesarias (Arbizu, Kantt & Cepeda, 2020). La desaparición real de un objeto externo importante provoca cambios notables en su mundo interno, ya que sigue siendo muy dependiente de los objetos externos para mantener una coherencia. Por otro lado, debido a que sus defensas yoicas son más flexibles, el niño está equipado con una mayor resistencia y adaptabilidad. Según Arbizu, Kantt & Cepeda (2020), tras la muerte de un padre o una madre, muchos niños perciben cambios en su vida cotidiana a los que también tienen que adaptarse.

La muerte de un padre, en particular, implica una disminución de los ingresos familiares, lo que puede llevar a un cambio de residencia y, en este caso, a un cambio de escuela y la posible pérdida de amigos (Arbizu, Kantt & Cepeda, 2020). La muerte de una madre a menudo significa una disminución en la cantidad y calidad del cuidado infantil. Por lo tanto, el ajuste psicológico está relacionado con el impacto emocional que el evento tiene en el cuidador sobreviviente. Asimismo, en correspondencia con Arbizu, Kantt & Cepeda (2020), se encontró que la psicopatología en la edad adulta, después de la pérdida parental en la infancia, se correlaciona con la adecuación de los cuidados durante dicha pérdida.

En términos de comportamientos y conductas, los niños pueden volver rápidamente a actividades como ver televisión, jugar, dibujar, entre otras (Arbizu, Kantt & Cepeda, 2020). A veces, el adulto puede no entender esto y puede percibir este comportamiento como si el niño ya hubiera superado al difunto, pero no es así. El adulto se comporta de manera diferente, ya que si comienza a disfrutar de algunas salidas o momentos, podría sentir culpa o podría sentir que está traicionando al fallecido. El dolor de los niños se expresa más a través de su cuerpo y su comportamiento (Arbizu, Kantt & Cepeda, 2020). Por lo tanto, es importante fomentar una comunicación clara en el momento en que se produce el fallecimiento de una persona importante para el niño (Ortego, s.f.). También, de conformidad con Arbizu, Kantt & Cepeda (2020), es fundamental no ocultar las emociones ante la muerte del ser querido, ya que servirán de modelo para los niños en el aprendizaje emocional.

Finalmente, hay que tener en cuenta que el nivel cognitivo y la experiencia de un niño son menores y, por lo tanto, es más fácil que lleguen a conclusiones erróneas si no se les ofrece información clara y precisa, o si no se les permite hacer preguntas (Ortego, s.f.). Por lo tanto, es importante proporcionar al niño información veraz y adecuada a su edad, así como permitir que haga preguntas, aclarando sus dudas, errores y temores. Conforme con Ortego (s.f.), a veces, como resultado de la pérdida, los niños pueden temer otras pérdidas, y esa ansiedad puede llevarlos a comportamientos difíciles de entender, como por ejemplo, pueden estar muy ansiosos ante cualquier situación que requiera la separación de sus cuidadores.



Diferencias del Duelo Infantil Frente al Duelo en Adultos

El duelo por la pérdida de un ser querido presenta diverso sentidos tanto en adultos como en niños, dependiendo de la situación y la edad en la que se enfrenta dicha situación (Betancur, s.f.). Sin embargo, el duelo de un niño es distinto al de un adulto (Arbizu, Kantt & Cepeda, 2020). Las experiencias de procesos de pérdida y duelo afectan más a los niños, ya que inciden en un ser que aún está en desarrollo, cuyas defensas, habilidades cognitivas, apoyo emocional y estrategias de afrontamiento aún están en formación (Arbizu, Kantt & Cepeda, 2020). Aunque el duelo en los adultos generalmente presenta una serie de etapas que varían solo en relación con la cercanía afectiva del ausente, el duelo de los niños tiene dos variables, una en la relación directa con el cuidador y otra en la forma en que perciben la realidad según la edad cronológica (Betancur, s.f.). Por lo tanto, según Betancur (s.f.), en el duelo infantil se encuentra una relación de dependencia más arraigada del niño con el adulto fallecido.

La relación de parentesco es importante en términos de la dificultad del duelo y las etapas de afrontamiento de la pérdida tanto en niños como en adultos (Betancur, s.f.). Es puntual con respecto al duelo infantil, ya que el proceso en los niños está directamente relacionado con su percepción de la muerte, siendo relevante identificar la concepción de muerte dada su capacidad intelectual. Además de los aspectos de desarrollo emocional y psicológico, el nivel de dependencia del niño se convierte en un factor clave, ya que la dependencia del niño al adulto en etapas tempranas es fundamental. Por consiguiente, es de vital importancia la revisión de las relaciones que se establecen después del proceso de duelo con otras personas y entornos. De conformidad con Betacur (s.f.), en condiciones que dificultan la superación del duelo, los niños generalmente tienen una serie de mecanismos de negación que les permiten disfrutar de situaciones agradables con mayor facilidad que los adultos.



Referencias

  1. Arbizu, J., Kantt, M., & Cepeda, C. (2020). Los niños y niñas frente a la muerte y el duelo. Revistas.unc.edu.ar. Recuperado 3 October 2021, a partir de https://revistas.unc.edu.ar/index.php/aifp/article/view/31686/32523

  2. Betancur, M. EL DUELO INFANTIL POR LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO Y LAS DIFERENCIAS CON EL DUELO DEL ADULTO. Repositorio.ucp.edu.co. Recuperado 3 October 2021, a partir de https://repositorio.ucp.edu.co/bitstream/10785/4876/1/DDEPCEPNA79.pdf

  3. Otego, M., López, S., Álvarez, M., & Aparicio, M. El Duelo. Ocw.unican.es. Recuperado 3 October 2021, a partir de https://ocw.unican.es/pluginfile.php/1575/course/section/2034/tema-11.pdf

  4. Sánchez, I. (2013). LA VINCULACIÓN AFECTIVA Y EL CAMINO DE LA VIDA. APEGO, PÉRDIDA Y PSICOPATOLO GÍA INFANTIL. Psiquiatria.com. Recuperado 5 October 2021, a partir de https://psiquiatria.com/trabajos/usr_555289354.pdf

  5. Taberno, C. (2019). El duelo en la infancia: un proceso que necesita comprensión. La Mente es Maravillosa. Recuperado 3 October 2021, a partir de https://lamenteesmaravillosa.com/el-duelo-en-la-infancia-un-proceso-que-necesita-comprension/

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